Sol en el Infierno
Hoy por fin miré al sol desde la ventana de mi cuarto en BerlÃn. Al parecer aquà hay que cortejarlo -será porque en alemán lleva un artÃculo femenino-, mimarlo, convencerlo, hablarle al oÃdo para que aparezca, prometerle las perlas de la virgen. TÃmido -o tÃmida- sale con un brillo opaco, indeciso, como si el pago que uno ha dado comiéndose la nieve y los inviernos insufribles no fuese suficiente. Se parece mucho a esos soles de pelÃculas que anuncian el fin del mundo, al sol de Matrix justo antes de la guerra final de las máquinas, al sol de los anticristos, las pesadillas y los demonios. Confieso que no soy mucho de sol, que en México a veces es exagerado, extrovertido e incluso cÃnico, que allà es tan encimoso que hasta sus infiernos seguro aparece… Â
En fin. Solicito sol a domicilio, aunque sea del encimoso. No requiero referencias.

Marzo 14th, 2007 at 7:08 pm
hey, saludillos. debes hablas sobre el barrio en el que vives, que es todo bonito.