Des-tino
He escrito y borrado mis palabras tres veces, tal vez porque es difÃcil hablar de algo en que se cree tanto pero es difÃcil de explicar.
Hablaba del destino. Hablaba de que cada vez me es más claro que las coincidencias no existen. Hablaba de que llegué tarde a la serie Lost y, dado que tengo pocos, muy pocos amigos en BerlÃn y el clima no es precisamente uno de ellos, dicho programa, pese a sus vacÃos narrativos y sus trampas sensibleras, me ha dejado leer entre lÃneas cosas que me ponen nervioso con la misma fuerza con que me atraen.
Como eso del destino.
Y hablaba de cómo pienso en ese destino y la manera en que se relaciona conmigo. Hablaba de mi destino.
Hablaba de mi destino en este momento, de esa serie de acontecimientos que, por ejemplo, me ponen frente a esta máquina en este preciso instante, para mirar y escribir, para escribir y mirar a los turcos que pasan por afuera de mi casa. Observarlos desde la ventana y darme cuenta de que cada uno tiene un destino y, en una ecuación indescifrable, casi caprichosa, ése, su destino, consiste únicamente en pasar por afuera de mi ventana, sin percatarse de mi presencia, sonriéndose el uno al otro.
La serpiente que se muerde la cola.
Me da miedo eso del destino. Me da pavor. Me pone a pensar en ideas sobre el fin del mundo, sobre tintas que se pintan sobre el libro de la vida hasta agotarse en medio de una frase, sin puntos finales o suspensivos, anunciando el temible dÃa en que no se signará un nombre más.
Eso es lo que pienso en el peor de los casos, cuando le niego a mi destino otras posibilidades.
Como la de ser un héroe, aunque sea por un solo dÃa, por un solo minuto.
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Marzo 28th, 2007 at 5:04 pm
Caminante no hay camino, se hace camino al andar.
Existe el destino, la fatalidad y el azar; lo imprevisible y, por otro lado, lo que ya está determinado. Entonces como hay azar y como hay destino, filosofemos.
¡Actúa en vez de suplicar. SacrifÃcate sin esperanza de gloria ni recompensa! Si quieres conocer los milagros, hazlos tú antes.
A menudo encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo.
Se viaja no para buscar el destino sino para huir de donde se parte.
*Ana*
Marzo 28th, 2007 at 5:41 pm
aaamo lost.
Marzo 29th, 2007 at 11:09 am
A mà también me gusta lost y eso de los vacÃos narrativos… retráctate.
Te dejé un comment en el post de abajo.
No te claves en el destino, bueno, me retracto, imposible pedirle que se clave a Mr. Clavado.
Se le extraña joven, saludos a Eva.
Mayo 28th, 2007 at 1:30 pm
Me cuesta trabajo pensar que exista algo escrito y que sólo somos como Conejos Blas, con un Mago Frank gigante, invisible y que nos mueve la boca para decir lo que él quiere decir. Pero a veces, creo que sÃ. Chale, no?