Ocho DÃas de la Semana
Una semana basta para perder y ganar –a veces simultáneamente- el sentido del humor, sobre todo si a uno le suceden cosas como:
Â
- Ver a un coreano cantar hip-hop -¿por qué no?- en su lengua natal.
- Comprobar que el departamento en el que Bowie e Iggy Pop compartieron cubiertos, pan, vino, sustancias extrañas y, con altas posibilidades, también su lecho durante su estancia en BerlÃn durante los setenta, es ahora un piso color amarillo canario deslavado que parece importado directamente desde Tlaltelolco.
- Mudarse de casa por quinta vez en un año, con ayuda de amigos, claro está, porque aquà nadie paga los aproximadamente doscientos euros que costarÃa contar con la ayuda de fornidos muevemuebles.
- No contento con estar ya enganchado a Lost, empezar a ver Heroes hasta que, por supuesto, se sufra de insomnio si no se mira un capÃtulo más.
- Soñar que se posee uno de esos maravillosos conjuntos color café oscuro que usaba Steve Austin.
- Concluir que quizá se está pasando por una suerte de periodo depresivo, pero jamás llegar a aceptarlo.
- Verificar que la bicicleta que se adquirió por módicos 55 euros en un mercadillo dominguero es una auténtica mierda.
- Echar de menos, por razones que salen totalmente del sentido común, unas Quesabritas, pero de ésas que todavÃa podÃan comprarse en los ochenta.
- Sospechar que el nuevo edificio al que uno se ha mudado probablemente era un Kindergarten, pues hay un Pinocho pintado en el muro exterior.
- Comprobar que efectivamente dicha figura es un Pinocho aunque un tanto modificado, pues algunos amables vecinos amantes del graffiti le han pintado ojos de pacheco y un pene que envidiarÃa Ron Jeremy.
- Aceptarse, ahora que se carece de él –se espera que no por mucho tiempo, so riesgo de perder la cordura- como un auténtico adicto del Internet. Estaré aproximadamente diez dÃas sin dicho servicio en casa y ya me siento como si me hubiera quedado sin una pierna.
- Saber que, como dijeran los Rolling cuando todavÃa eran medianamente buenos –sÃ, soy beatlefilo y se nota-: no se puede tener siempre lo que uno quiere… ni siquiera en esos extrañÃsimos dÃas en los que un coreano desconocido rapea coplas de amor.

Abril 6th, 2007 at 6:14 pm
Supongo que el impacto de ver a Pinoccio bien mafufo y muy vergudo (ha de ser por mentiroso), es equivalente a la transmision en directo de Michael Jackson desde su parque de diversiones, cuando chilló que le habian fotografiado el pene… ademas de que hace poco vi una imagen de Blanca Nieves, muy al estilo porn star poniendole con los 7 enanos. ¿Serán calumnias, o muestras claras del submundo de la perversion infantil?
Por cierto, ¿viste con tus propios ojos ese depto. junkie setentero? ¿tienes fotos? ¿puedes publicarlas?… solo un poco de morbo, pues.
Saludos.
Abril 9th, 2007 at 1:18 pm
Chale… eso de vivir en una guarida adornada con un pinocho vergudo se oye re feo…
Abril 17th, 2007 at 5:58 pm
Yo he visto a coreanos cantando hip hop y vivo para contarlo.. te recomiendo veas coreanas, es una experiencia un tanto distinta…