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G-8

Dörte Krebs es una de esas alemanas que siempre o casi siempre huelen a cebolla, pero no a cebolla cruda, sino un aroma dulce y a la vez penetrante, como de cebollas pasadas por aceite a fuego lento. Además de su inconfundible humor, siempre me ha llamado la atención el que su duro y reacio carácter no empate con su tamaño, pues su fisiología puede incluirse en el grupo de esas teutonas –que al menos en Berlín abundan- que poseen piernas cortísimas y fuertes, y a las que no sé porqué inevitablemente me imagino portando cabezas enemigas envueltas en lienzos de terciopelo luego de alguna batalla medieval. Y batallas por cierto aquí, no han faltado últimamente, y eso lo sabe bien Dörte y aún más su frente, pues ayer que me la encontré en un café una tajada de unos cinco centímetros, y de la que todavía pendía un pedazo de hilo, surcaba su sien derecha hasta casi rozar una de sus cejas. Quizá todavía enfadada o asustada, me agradeció en silencio que no le preguntase en ningún momento si la herida se la había causado algún policía o uno de los suyos, si es que en verdad había tales. “Se supone que sería una marcha pacífica�, me dijo en inglés, negando con la cabeza y acomodándose una de sus rubias trenzas sobre el hombro. “Nadie sabe qué pasó en Rostock, solamente que todos y todo se fue a la mierda… el pavimento estaba completamente roto, y este mundo también está roto�. Al terminar de decir esto pensé que lloraría porque sus ojos de vikinga se humedecieron, y pensé además que estaría bien, que a los dieciocho años todos debemos de llorar en algún momento por el mundo y por los sueños que el mundo nos arrebata, y por las luchas que al final, a causa de un algo o alguien no definido, usualmente terminamos por olvidar, como si fuesen parte de un mal sueño de infancia que de cuando en cuando, y como respuesta a estímulos específicos, recordamos en una especie de bruma, figuras apenas perceptibles en la niebla. Algunas horas después, ya casi por acostarme y todavía percibiendo cierta esencia de cebolla en el aire, como si algo de ella estuviese decidido a seguirme durante todo el día, me sentí un poco estúpido por no haber hecho un mayor esfuerzo por mejorarle el ánimo. Pero Dörte Krebs también aprenderá a olvidar.

3 Responses to “G-8”

  1. rogelio garza Says:

    Qué ondita, Chuy?
    Buen blog. Sobre tu post, pues por lo que se vió en las noticias y supimos por la prensa, en Rostock sucedió lo que suele suceder en las manifestaciones pacíficas de pacifistas acelerados que nos quieren obligar a ser libres con sus amigables métodos. El choque de los radicalismos, ¿no? La clásica provocación y la tradicional represión. No me digas, déjame adivinar, tu amiga es anarco-punk-veggan-altermundista-squatter-activista izquierdosa extrema o algo por el estilo. Corrígeme si me equivoco. Supongo que sucedió lo que siempre sucede en ese tipo de ondas a las que asisten este tipo de personas y policías. En fin, seguro que tu amiga aprendió algo.

    Un saludo!

  2. David Santa Cruz Says:

    Si así sucede y ahí es cuando uno se decepciona de una de las izquierdas porque hay muchas. Y se supone que antes de que sucediera lo que sucedió, debieron de haber dialogado horas, intensas, sobre el respeto a la formas de manifestación, y claro los radicales, los que creen en el vandalismo como forma de protesta (y que por más que pregunto han sido incapaces de decirme cuantos McDonalds hay que incendiar o con cuantos policías debe uno enfrentarse para que el sistema se desmorone), son los primeros que piden que se respete su forma de actuar, pero al final, voltean a ver al pacifista o al activista no violento (que no son lo mismo) y lo acusan de cobarde, de revisionista, de haber vendido el movimiento y cuando menos se da uno cuenta ya está en medio de la batalla campal y trata uno de defenderlos, a pesar de todo-se están manifestando como uno y hay que ser solidarios-, y ellos que no se dejan, quieren ser mártires, sienten nostalgia por los regímenes totalitarios y van y se confrontan a la policía los agreden y al final pues que hacer, termina uno con unas puntadas en la ceja o una bella cicatriz en el mentón, quizá con una costilla rota o moretones por todo el cuerpo, para algunos trofeos de guerra, para quienes creían en la manifestación pacífica un fracaso.
    Atte
    un chilango en Madrid suelto por el mundo
    PD. El fin de semana (16 a 19de junio) viajo a Berlín y aunque apenas hoy descubro tu blog, sería interesante poder tomarnos unas chelas, si puedes mandame un mail. saludos

  3. Marta Salazar Says:

    increíble!

    me lo imagino live! qué pena que no le preguntaste más detalles de Rostock!

    llegué a ti a través de Yaotzin!

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