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July Rain

En realidad no ha pasado tanto tiempo desde que no me asomo por aquí. O quizá sí, pero la culpa no la tienen la pereza o la desidia, sino al hecho de que me casé. Sí, me casé por una segunda vez que de hecho es la primera (algo difícil de explicar), y al convite, llevado a cabo en un día nublado en Offenbach –un  pintoresco pueblo cercano a Frankfurt que me recuerda a un Atlacomulco del primer mundo-, vino gente procedente de todos lados, desde Florencia hasta Barcelona, y desde Comitán, Chiapas hasta la vecina Berlín. A todos y cada uno de los invitados, familiares, amigos, quiero agradecerles su participación y enjundia, su amistad e incondicional cariño.

Pero eso es harina de otro costal. Un tema, que quizá desarrolle en una futura ocasión, tal vez cuando deje de comparar mi propia boda con el video de November Rain de Guns N’ Roses. Rain hubo poca y no fue en noviembre, y ciertamente yo no llevaba un traje blanco ni el cabello alaciado pero ay, ¡qué manera de beber de los invitados! Como si se hubieran puesto a la tarea de sacar al Axl Rose que todos llevamos dentro. Pero insisto, de ello hablaré en otro momento.

De hecho ahora escribo simplemente para exorcizarme de varios temas, cosas por decir que traigo dentro y que no sé porqué llevan días asaltando mi cabeza. Uno de ellos, por ejemplo, versa sobre Nicolás Cabral, director editorial de la revista La Tempestad, y buen amigo. A él le debo, luego de una visita a su casa en la Colonia Cuauhtémoc, hará ya unos seis años (palomeábamos Bad, de U2 a dos guitarras, aunque pudo ser La Ciudad de la Furia, de Soda Stereo), mi primera publicación en forma. “¿Por qué no escribes algo sobre Radiohead para La Tempestad?�, me propuso y yo dije sí y desde entonces la vida ha dado mil giros y ahora regreso de alguna manera –aunque sea virtual- a la revista donde esbocé mis primeros garabatos. Diario La Tempestad (www.diariolatempestad.com) es el nombre del sitio electrónico, e independientemente a tener el honor de haber sido invitado a participar en él (en la sección Capitales del Arte-Berlín), me parece una mínima recompensa al esfuerzo que Nicolás y todo el equipo de la ya reconocida revista literaria y de artes han hecho por fotografiar, fomentar, impulsar la cultura del país, por mover y sacudir y despertar cabezas. Bien por ello. Les invito a que se asomen por allí.

Además de éste, sin embargo, otros temas han pateado mi cerebelo con pesada insistencia. Tal vez se deba a lo sensible que se pone uno –como princesita, si he de ser honesto-, con todo esto de la unión matrimonial. No lo sé, lo cierto es que, a partir de una invitación que se me hizo a través del hi-5 (de una antigua compañera de “servicios�), mi mente regresó a aquella época tan peculiar de mi vida en que anduve coqueteando con la Cienciología. Tal vez fue por la misma época en que jugaba a ser Bono con Nicolás Cabral, puede ser, pero lo cierto es que a esos años los sigo considerando un muy personal “lost weekend�, no tanto por ser una época de excesos (aunque algo de ello hubo), sino porque dentro de la increíble necesidad que tenía por hallarme una identidad, un lugar en mi mundo, me perdí tanto como Thom Yorke al final de Karma Police. Cosas que pasan, supongo, pero lo cierto es que allí, en la religión o doctrina –o farsa, de acuerdo a algunos- que defiende el eterno sonriente Tom Cruise con la fiereza de una leona, tampoco encontré las respuestas. Pero por ahora no me sigo, no vaya a ser que me suceda lo mismo que el reportero de la BBC, John Sweeney (http://youtube.com/watch?v=hxqR5NPhtLI), quien perdió totalmente los estribos su intento por hacer un reportaje sobre la creencia fundada por L.Ron Hubbard, supuestamente por ser continuamente asediado y acechado por guaruras que de seguro son fans de John Travolta. Las paredes tienen ojos, dicen, aunque en su momento abundaré sobre el tema, porque además tampoco se trata de una experiencia en donde me hayan metido en una cámara para colocarme un aparato en la cabeza y lavarme el cerebro. Únicamente puedo adelantar que, al igual que cualquier religión tomada como fanatismo o la verdad de las verdades (y por ello, intolerante), ya se trate de catolicismo, judaísmo o islamismo, la Cienciología apesta por su soberbia.

Mejor mirarla, como a los párrocos y a los rabinos más ortodoxos, de lejitos, y esperar el día en que los discursos excluyentes, todos ellos, se ahoguen por sí solos.

En eso pienso, medito, ahora que he dicho tanta cosa que poco o nada sentido tiene. En este momento en que en Berlín no para de llover y, si me dejo, puedo convertirme en la víctima de la más cruel de las nostalgias. En este rato en que, si no escribo, aunque sea temas que planteo a medias y quizá nunca desarrollo del todo, siento que me voy a secar.

Hiper-sensibilidad post-matrimonial, insisto.

 

 

6 Responses to “July Rain”

  1. apuntesdesdebarcelona Says:

    Dos cosas en común: chilangos expatriados que escriben sus crónicas desde ciudades que empiezan con B y recién casados. Un saludo desde Barcelona.

  2. latamoderna Says:

    ¿cómo puedes estar nostálgico y recién casado?
    Felicidades.
    Me encanta cómo escribes, clap clap.

  3. Araceli Gonzalez Esquerra Says:

    Esperamos la cronica de tu boda.
    Besos y mil felicidades!!
    Tu prima que te quiere

  4. Elena Says:

    todas mis felicidades desde Belgica !!!

    Besos

    Elena

  5. el homo rodans Says:

    uyyy ¿quién no ha soñado con una boda al estilo gun’s and roses? y enviudar de volada!!! ser un soltero cotizado es un arte.

    que pasotote ha dado, felicidades desde la huaxteca, y si quiere una boda al más puro estilo indígena, no’mas díganos y se la armamos en las pozas de xilitla.

    un abrazo cordial.

  6. Rocio Says:

    Querido Chuy, Me da gusto que estes bien y siguiendo alimentando tu vida de cosas buenas. Muchas felicidades por tu boda, dale mis felicitaciones a tu chica. Un abrazo grande
    Rocio

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