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Goodbye Horses

La nuca dice que los últimos días, si no las últimas semanas, y de hecho, si no la paro en seco, diría que durante todo el 2007 he tenido un humor detestable. Quisiera desdecirla, pero la verdad es que tiene toda la razón: de un tiempo para acá me he vuelto un ogro infame, un perro rabioso, un burócrata intolerante, si es que se les puede pensar de otra forma. A favor de mis argumentos tengo el clima: Nadie puede convertirse en un filántropo cuando a mediados de octubre las mañanas ya se viven a menos cero grados. Siendo sincero, lo que me queda ante tan apetecible atmósfera, por lo general, es desear el pronto advenimiento de un Apocalipsis indoloro, un tris tras, un kabuuum, un pok o pum divino e impecable que en cuestión de segundos nos haga dormir con los peces. Si bien, sería injusto que la nuca niegue terminantemente, y sobre todo, el negarme a mí mismo, aquellos pocos ratos en que, pese al frío, adoro el margen dorado que las hojas muertas pintan en las calles berlinesas, aquellos momentos en que parece que todo va bien, que es bueno estar vivo aunque la misantropía se halle a la orden del día y se desayune diariamente melancolía sin sal. Incluso, para mi sorpresa, tengo instantes que son más bien como destellos, parpadeos minúsculos, en los que me río con mi risa de foca en celo. Uno de ellos, y que es que quiero compartir, me lo regaló Kevin Smith vía su Clerks 2, película que gracias a una querida amiga tengo ya en video. Smith, ya se sabe, es de esos directores que se aman o se odian, de los que para unos es un genio incomprendido y para otros el resumen fisiológico del perfecto imbécil. En medio, o indefinidos, si se prefiere, andamos unos despistados que apenas conocemos su obra pero estaríamos dispuestos a adentrarnos a ella sosegadamente. Previo a seguir smitheando, sin embargo, les dejo aquí de una buena vez el que, a mi parecer, es el mejor gag de Clerks 2 (amo el “Ohh!” al entrar la música):

Dado a que por lo general estos homenajes corresponden a cuestiones generacionales, les dejo también aquí el original de The Silence of the Lambs, probablemente el mejor thriller sobre un serial killer que hasta la fecha se ha rodado:

Y nada. O tal vez sí. Eso: Goodbye Horses

2 Responses to “Goodbye Horses”

  1. latamoderna Says:

    Chingón. Muy chingón Chilango en Berlín. Gracias por los dos videos. Y sí, Hannibal Hopkins es el mejor. Y Goodbye Horses todo un himno, la mejor representación de una película.

  2. rogelio garza Says:

    qué honguito, Chuy?
    no te apures, la amargura viene con la edad. igual a mí me sucede, con los años me he vuelto como el chocolate abuelita pero sin abuelita.
    yo pensaba que viviendo en Europa no te sucedía eso, creía que le pasaba a los tipos que viven en países tercermundistas a los que todo les sale mal y no pueden hacerla en la vida, pero veo que no… tu post es una especie de consuelo para amargados…
    oye, por cierto que aquí nos estamos dando vuelo con el caso de un caníbal que atraparon en la colonia Guerrero mientras cocinaba a su novia. imagínate la historia que hay detrás de este personaje (para hacer una novela y una película), quien además dice ser poeta y dramaturgo! ya le salieron cuatro muertas más a las que seguramente también se escabechó.
    y bueno, si el frío está tan culero como lo describes, pos caliéntese con su mujer, aproveche usted que puede…

    te mando un abraxxxo!

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