Impromptu de Domingo
Domingo, Diciembre 16th, 2007Lo peor de estar en BerlÃn:
En México era alguien. Aquà no soy nada.
Lo mejor de estar en BerlÃn:
Tener que ser alguien en México. Aquà poder ser nadie, ser la nada.
Lo peor de estar en BerlÃn:
En México era alguien. Aquà no soy nada.
Lo mejor de estar en BerlÃn:
Tener que ser alguien en México. Aquà poder ser nadie, ser la nada.
Es curioso. Se me olvidan aniversarios y cumpleaños de amigos y familiares que quiero, que me importan a un nivel en ocasiones enfermizo, a quienes les debo o les he debido buenos, increÃbles momentos, dinero, sonrisas y, en el caso de uno, hasta la vida.
Con frecuencia olvido también el libro que terminé de leer ayer, pero me preocupa más no recordar en qué dÃa y mes di mi primer beso, o si se trataba de un lunes o un miércoles cuando tiraron por ocasión primera mi corazón a la basura.
Pero no ha habido una sola vez, desde hace veinte años, en que no recuerde el dÃa en que durmieron a Lennon para siempre.
E invitablemente, algo parecido a una tristeza de perro triste, me muerde el alma y los pies…
La adivinó rota como el amor de primavera
Y le dedicó una poesÃa de espinas,
y de dulces, y de estrellas
y también un nado de muertito
sobre la bóveda de la tierra
Ella respondió sin responder,
mirando sin mirar
sus músculos fofos y débiles,
sus acrobacias de bufón desahuciado
que la hicieron reÃr con los ojos
como sólo los gatos y las palomas se rÃen
Llegada la noche jugaron al póquer
con lo que les quedaba de vida,
y ganaron tantas pérdidas
que volvieron a apostar
con lo que les quedaba de muerte
Cuando amaneció, finalmente pudieron verse a los ojos
/y llorar