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Ich bin…

Vuelvo. Quizá habiendo encontrado un poco más aquello que buscaba: Ser más yo. Pero lo más seguro es que mi regreso se deba a eso que determina más de la mitad de mis acciones: mera nostalgia.

Si acaso sé que definitivamente en esta ocasión me aburriría el tratar de hacerme el simpático. Para chistes, chismes y anécdotas divertidas existen un sinnúmero de blogs increíblemente mejores que éste, escritos con agilidad y ocurrencia por mentes lúcidas y rapidísimas a quienes imagino siempre con peinados de Woody Allen, en el caso de los hombres, y con el lacio re-alaciado de Angelina Jolie –que no con el físico- por lo que a la parte femenina se refiere.

De hecho yo también los leo y me río, y dejo que mis manos entrelazadas sobre la barriga se sacudan al compás de las carcajadas, y siempre que esto sucede pienso que me vendría bien una barriga abultada y orgullosa, una barriga sólida, de sibarita, cervecero consumado o padeciente de retención de líquidos. Una barriga como la de Ibargüengoitia, el Gordo del Gordo y el Flaco, el Señor Barriga o Agustín Carstens.

Una barriga con personalidad.

Pero ya no hablaré de barrigas. Bastante tengo con haberme decidido a volver a escribir en este blog y además hacerlo contando con la firme convicción de que haré hasta lo imposible por siquiera aparecerme cada semana, como las campanadas de la iglesia o la serie de TV gringa doblada al español. Mi fuerza de voluntad para agarrar un ritmo de escritura bloguera, al menos ahora, haría palidecer a la de un cocainómano rehabilitado.

¡Qué fuerte puede ser la nostalgia!

¡Pero también el que en mi última visita a México mis queridos Beach Boys fuesen infravalorados, casi insultados! Pero esa charla quedará para una tarde mejor, de esas horribles que tanto me gustan. Porque, ya se sabe, lo mío son la angustia y el pesimismo, martirizarme y auto compadecerme -eso sí, con ironía y burlándome de mi curiosa y a veces insoportable manera de ser-. Allí sí que la escritura fluye por entre mis dedos como calientes pedazos de cera. Y también cuando lo que exige mi atención es la música, lo único que me libera de las saudades y las melancolías.

Pero los chistes, ya lo dije, no son lo mío. Todavía el chisme, cuando es bueno, siquiera me ayuda a pasar el rato.

No hay más. Me voy pero regreso.

Un saludo al Dude, a quien también le robaron la alfombra.
p.d. En mi otro blog (al cual por cierto también he vuelto el día de hoy, no me reconozco), coloqué una entrevista sobre música que le realicé al escritor Rodrigo Fresán hace unos tres años. Melómanos y no melómanos la pasarán bien con el texto. Prometido.

www.diariolatempestad.com; Sección Blogs-Capitales del Arte- Berlín.

4 Responses to “Ich bin…”

  1. K. Says:

    Pinches Beach Boys… ahora si han sido oficialmente insultados.

  2. Brian Wilson Says:

    The Beach Boys es un grupo para gente con buen gusto. Aquellos cuyo paladar musical fue conformado por canciones con alto contenido en pose y bajo nivel de imaginación deberían abstenerse de maljuzgar (=prejuzgar) los méritos de la mejor banda de los años sesenta.

  3. K. Says:

    OK aqui vamos de nuevo…
    LA MEJOR BANDA (SIN IMPORTAR DÉCADAS) THE BEATLES.

  4. Brian Wilson Says:

    The Beatles han dado canciones memorables. Y tuvieron la carrera musical más homogéneamente notable de su generación. Pero, en términos de méritos musicales concretos, no tienen partitura alguna que resista un vis a vis con la cadencia infinita –sin acorde tónico en primera inversión– de “God Only Knows” (mientras los Beatles publicaban “Here, There & Everywhere”); el estribillo en cuatro tonalidades de “California Girls” (mientras los Beatles componían “Help”); los acordes tonicizados y la modulación en el puente de “I Get Around” (mientras los Beatles cantaban “A Hard Day’s Night”).

    John tenía a Paul. Paul tenía a John. John y Paul tenían a George (Martin). Pero Brian Wilson, un perdedor sincero, se tenía tan solo a sí mismo. O ni siquiera eso.

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