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El día del bombero

Era un tipo alto, grande, y con bigote de brocha gorda al revés. Sin pelo y con el cráneo rojo, como lo tienen la mitad de los alemanes. Lo odié porque, por más que le pedí que me hablara lento y pausado como a un niño, de su boca saló un tornado de palabras, uno por cierto tan atropellado que al final y sin saber bien porqué me comprometí –y con ello a la nuca, quien todavía no sabe nada y recibirá la noticia con el gusto con que se recibe una llamarada- a aportar diez euros mensuales para el honorable (esto ya lo comienzo a dudar) cuerpo de bomberos de Kreuzberg.

Siento, en resumen, que abusaron de mí. De mi ignorancia, de mi mal alemán, de mi cara de hámster, de mi inocencia, que aún tengo algo de ella escondida entre los huesos. Y eso no me gusta en lo más mínimo. Digo, es cosa segura que la nuca y yo hubiésemos convenido en aportar para la causa, y quizá también esos mentados diez euros, ¿por qué no? A final de cuentas, y aunque yo no los he visto hasta el momento, habrá uno que otro incendio en Berlín y con ello la función de estos corpulentos hombres será bastante más arriesgada –esto sí que lo he visto- que bajar mininos de los olmos antes de que las abuelitas propietarias de los animales mueran de una apoplejía. Sin ir más allá: yo, como todos, también soñaba con ser bombero cuando tenía cinco años. Si bien, insisto, lo que enfada es esta sensación de que me vieron la cara, el concluir que finalmente en todo el mundo se cuecen habas.

¡Toma esta Britneyseñal, señor bombero!, Herr Feuermann!

Y allí le paro porque estoy que echo humo por la cabeza y lo que menos deseo en estos momentos es que el bigotón regrese con todo y sus amigos. Que se queden allí en su cuartel, bailando YMCA hasta el amanecer…

 

Y ahora, una canción para aliviar las quemaduras del mal humor. Ésta nunca me falla… o al menos incendia otro tipo de fuegos:

 

 

 

 

5 Responses to “El día del bombero”

  1. ivan Says:

    ¡Qué bien! Ahora no puedo deshacerme de la imagen de 20 tipos bailando YMCA… O como sea que sean las iniciales en alemán para un club de jóvenes cristianos…

  2. perrozombie Says:

    efectivamente… la corrupción, la extorsión y apelar a la caridad no son exclusivos de una nación, ni conocen de idiomas o fronteras…

  3. Leonardo Says:

    En efecto Chuy, ese bigotudo se vió muy pasado de longaniza, pero aún le puedes lanzar una cubetada de agua fría. Dime, ¿firmaste algo? si así fuese y todavía no han pasado 14 días desde que lo hiciste, la ley alemana te protege y puedes cambiar tu decisón, apelando al “Widerrufsrecht”. Si tienes una dirección mándales una carta diciendo que cambiaste de opinión, mencionando la figura legal anterior, pero es muy importante que lo hagas dentro del plazo de 14 días naturales.

    Pues a ver cuando nos echamos otro ping-pong ¿no?

    Muchos saludos desde Brunsviga,

    Luis

  4. K. Says:

    ¡Que hijo de puta tan grande! A mi me pasó en Hong Kong con un monje budista que me “regaló” una imagen de un santito, bueno de un Buda iluminado, cuando le dí las gracias el ojete me estiró la mano, le di unos Hong Kong dollars y el cabrón me sacó una libreta donde anotaba lo que le habían dado personas de Inglaterra, Suecia, etc. Así que le dije, “cabrón yo vengo de México así que no tengo tanta lana” me di la media vuelta y me fui, y el pinche monje me mentó mi madre hasta que desaparecí en la esquina… o al menos ahí lo dejé de oír…

    Es castrante (literalmente) cuando te cogen y ni las manitas metes…

    Un abrazo mi purapanza.

    K.

  5. Javier Says:

    Con esos grafittis que tiene el departamento de bomberos de Kreuzberg me los imagino más bien bailando una de Bob Marley, pero a la “Dub”.

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